jueves 18 de diciembre de 2008
¿Por qué?
¿Por qué? ¿Por qué nos embarcamos en esa fútil búsqueda de respuestas a los misterios de la vida cuando no podemos responder a preguntas realmente sencillas? ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué es el alma? ¿Por qué soñamos? Quizá nos iría mejor si no nos preocupásemos de nada. Sin preguntar ni desear saber. Pero esa no es la naturaleza humana, ni el corazón. No estamos aquí para ser meros espectadores
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada